jueves, 30 de septiembre de 2010

La BÚSQUEDA del SÍ MISMO (Atmâ-Vichâra)

¿El sentido del "yo" no es natural a todos los seres, puesto que lo enuncian corrientemente en expresiones como "Yo venía", "Yo iba", "Yo hacía" o "Yo era"? Por la reflexión descubrimos que el "Yo" es identificado con el cuerpo, porque los movimientos y funciones similares son lo propio del cuerpo.
Pero, ¿el cuerpo puede ser esta "consciencia del Yo"? Él no existía antes del nacimiento, está compuesto de los cinco elementos, está ausente durante el sueño, y, finalmente, se convierte en un cadáver. No, eso es imposible. Ese sentido del "yo" que emana del cuerpo es por otra parte denominado ego, ignorancia, ilusión, impureza, o sí individual. El propósito de todas las Escrituras es esta búsqueda (del Sí mismo).
Se dice que la aniquilación del sentido del ego es la Liberación. ¿Cómo se puede desde entonces permanecer indiferente a esta enseñanza? El cuerpo, que es tan insensible como un trozo de madera, ¿puede brillar y actuar en tanto que "yo"? No. Por consiguiente, dejad de lado ese cuerpo insensible como si fuera verdaderamente un cadáver. No murmuréis siquiera "yo", sino investigad con agudeza (escrutad) en vosotros lo que es ese "yo" que brilla ahora en vuestro corazón.
Bajo la ola incesante de los diferentes pensamientos, surge la consciencia continua, ininterrumpida, silenciosa y espontánea del "Sí Mismo", en el fondo del corazón. Si se lo aprehende y se permanece tranquilo aniquilará completamente el sentido del "Yo" en el cuerpo y desaparecerá el mismo como alcanfor quemado. Los Sabios y las Escrituras proclaman que esto es La Liberación.
El velo de la ignorancia no puede nunca ocultar completamente al Sí Mismo ¿Cómo podría hacerlo?
Incluso el ignorante no puede dejar de decir "Yo". Ese velo oculta solamente la realidad de "yo soy el Sí Mismo" o de "yo soy pura Consciencia", y hace confundir el "yo" con el cuerpo.
El Sí Mismo resplandece por sí mismo. No hay ninguna necesidad de darle de algún modo una imagen mental. El pensamiento que lo concibe es él mismo una condición limitativa, porque el Sí Mismo es el Esplendor que trasciende oscuridad y luz; no se lo puede concebir con la mente (manas).Tal imagen entraña una limitación, mientras que el Sí Mismo brilla espontáneamente en tanto que Absoluto. Esta búsqueda del Sí Mismo por la meditación adoradora cambia hacia el estado de reabsorción de la mente en el Sí Mismo y conduce a la Liberación y a la Felicidad absoluta. Los grandes Sabios han declarado que la Liberación no podía ser alcanzada más que con la ayuda de esta investigación adoradora del Sí Mismo. Siendo el ego bajo la forma del pensamiento, "yo", la raíz del árbol de la ilusión, su destrucción abate la ilusión lo mismo que se abate un árbol cuando se le cortan las raíces. Este método simple de aniquilación del ego es el único digno de ser denominado bhakti(vía de amor), jnâna (conocimiento), yoga (unión) o dhyâna (meditación).
En la consciencia "Yo soy el cuerpo" están contenidos los tres cuerpos constituidos por las cinco envolturas. Si este modo de consciencia es eliminado, todo el resto cae por ello mismo; todos los otros cuerpos dependen de él.
No es necesario eliminarlos separadamente, porque las Escrituras declaran que solamente el pensamiento es el lazo que los retiene.
Finalmente, las Escrituras afirman que el mejor método es someter a Él, al Si Mismo, la mente o lo mental bajo la forma del pensamiento "yo" y, guardando una tranquilidad absoluta, no olvidarse de Él.

Texto procedente de Sri BHAGAVAN Ramana Maharshi

lunes, 13 de septiembre de 2010

ELLÂM ONRU (y VI) EGO

EGO

1. ¡Oh ego! todos los males del mundo tienen en ti su origen. Con el objetivo de eliminarte, los Reyes hacen las leyes y los Sabios dan sus enseñanzas. A pesar de sus esfuerzos desde la noche de los tiempos, ¡ay! sigues vivo; tan solo te escondes, y reapareces una y otra vez. ¿No tienes entonces un final?. Oh si, y, seguramente, se aproxima. Otro Ego a comenzado a eliminarte. Es el Ego Universal (lo Absoluto), cuyo nombre es Yo-Soy-Brahman (Aham Brahmasmi).

2. ¡Oh! Ego, desengáñate, tu enemigo no es de tu especie: tú eres perecedero, mientras que él no lo es; tú te tomas por "yo", porque tu diferencias siempre "yo", "tu", "el", etc, pero El está libre de estos conceptos: Él armoniza las diferencias y suprime todo en Sí mismo. Tu hostilidad hacia Él nace de que lo ves elevarse para aniquilarte. Pero El no tiene ningún mal sentimiento hacia ti, puesto que no puedes encontrarte tú allí, en su presencia. El te ve como una parte de El mismo. Es tu propia impostura la que causa tu perdida en Su presencia. Él ni siguiera sueña con matarte ya que tú no cuentas a sus ojos. Es por eso que tú te consideras como Su enemigo, pero El no se tiene por el tuyo. En una palabra, tú eres tu propio enemigo: por orgullo, tu te has ensalzado ante él, tal y como lo haces en todas partes. Desde ese momento, estás perdido. Es así como el Si-Mismo Universal te borra, habiéndote absorbido, brillado en tanto que Luz Absoluta.

3. ¡Oh ego!, los destrozos de tu acción no tienen límite: no estás satisfecho mas que si estás glorificado ante los otros, y si los otros están rebajados ante ti; tus deseos no cesan de acosarte: ¿Con qué puede ser llenado de honores? ¿Cómo puedo parecer más elegante? ¿Se inclinan los demás ante mí? ¿Dicen que nada me sobrepasa?. ¡Ay! Mira que tu vida es corta y sin embargo, ¡que de ambiciones!. ¡Cuánto mal puedes causar!. Te has confundido, creyendo encontrar la felicidad en esta vana búsqueda de gloria y de poder, y queriendo distinguirte de los demás. Todo esto no puede serte de ningún provecho. ¿Por qué?. Los demás ¿no están motivados ellos también por las mismas ilusiones?. ¿Qué posibilidades de éxito puedes tener frente a la multitud de personas nutriendo las mismas ambiciones?. Ante esa situación, debes de peor término a tu vana voluntad de dominarlo todo. A causa de tanta vanidad, suscitas el mal, tanto para ti como para los demás. Escucha mi consejo amigable. Para decir la verdad, Aquel que tu consideras ser tu enemigo mortal, es de hecho tu amigo. Él sabe como hacerte digno de la verdadera Grandeza y de las verdaderas Bendiciones. Abandónate a Él. Este Ego Universal (Brahman, lo Absoluto) no te trata como un enemigo: Él es tu verdadero Bienhechor.

4. Tu no puedes, en este momento preciso, tener una idea de lo que Él hará en ti si, simplemente, te abandonas a Él. Cualquier cosa que yo pueda decirte de ello, tu no puedes comprenderla. Solamente la experiencia del abandono en Él puede permitir comprender. No dudes de que El te elevará a su grandeza, nada menos. Por consiguiente, no te preocupes por tu porvenir; abandónate directamente. Podrás siempre volver de ahí si la alegría no te inunda desde el primer momento del abandono. De igual manera que, al beber leche, la vivencia empieza por el gusto agradable y acaba por la satisfacción del hambre y de la sed, por lo mismo el abandono de sí, comienza por el arrebato y acaba en la Perfecta Beatitud que está más allá del placer y del sufrimiento. Por lo tanto, tu objetivo es, sin duda, ese Ego Universal (Yo-Soy-Brahman).

5. ¿Cuál es tu nuevo nombre, después del abandono?. No hay otro nombre mas que el Tuyo. Los Vedas Te alaban, el mundo Te glorifica. La esencia de las enseñanzas religiosas, eres Tu mismo.¿Cuál es entonces tu forma?. Todas las formas son Tuyas. No hay una forma que no sea la Tuya. Tú eres Eso que es adorado en los templos; Tú eres Eso que es descrito en los Vedas, las festividades, las ceremonias, son todas para Ti. Pero ¿Cuál es entonces tu poder? En tu presencia, el mundo es activo; cada ser es lo que es a causa de Ti. En pocas palabras, todas las cosas Te glorifican, y testimonian de Tu Ser. Ellas están obligadas ha hacerlo, por deber. Tu nunca hubieras soñado que ese pudiera ser tu estado. Ponte entonces manos a la obra. Abandona tu suficiencia, porque lo Absoluto (Brahman) te espera.

6. ¿Deseas salir de tu sueño, o prefieres permanecer todavía en él?. ¿Cuánto tiempo van a durar las imágenes del sueño?. No seas perezoso, sal de tu sopor, ¡despiértate!. Tu no ves mas que tus propias imágenes mentales, y continuas imaginándolas una y otra vez. Todo esto es vano. Encuentra simplemente Quién es ese Tu, ese espectador de tus imágenes mentales. No te menosprecies identificándote con ellas, que aparecen y desaparecen; ¡despiértate!. Desde el instante en el que te despiertes, comprenderás que el despertar vale mas que ese sueño. ¡Levántate!. El Yo Universal (lo Absoluto, Brahman) espera para alegrarse de verte despierto.

7. No temas el cese del sueño actual. Vas a estar mucho más lleno. No estando mas en la ilusión, vas a asistir como espectador a esa imaginería, no experimentando temor, sino con una sonrisa. Eso te parece tener formas reales, nunca más una carga. En el sueño, tu imaginería mental parece tener formas reales. Al despertar, sabes que el sueño es solamente un sueño. No tomes el estado de sueño por el estado de vigilia. Conoce el sueño en tanto que tal. Actuando así, debes esperar el estado de Yo-Soy-Brahman (Lo Absoluto).

8. Me dirijo a ti por tu bien, no por mi interés. ¿Qué se puede hacer si la Fe té falta, si no sigues mis enseñanzas, o si abandonas el camino a falta de una recompensa inmediata...?. ¿Cómo puedo ayudarte si toda la enseñanza de los Santos resulta vana para ti?. No hay estado más elevado que este. El Es, para tu bien, y, a través tuyo, para los demás. Deja tu suficiencia, desde este momento. Comienza enseguida. El Yo Universal es el tuyo.

9.¡Oh ego, Mira como eres el esclavo de todo, y cuanto sufres por ello!. ¡Que lamentable es tu estado!. ¡No hay mas que hostilidad a tu alrededor!. Cuando dices "mío, para mí", los demás rivalizan diciendo "mío, para mí". Cuando dices "soy grande", ellos protestan: "¿Cómo? Soy yo el grande". Tú eres el único que no te es hostil. A causa de todos esas preocupaciones, tus producciones mentales se multiplican, indefinidamente. ¿No es el momento de aprovechar para dejarlo?. Si dices "todo es vuestro", todos serán tus amigos. Hay Uno que puede volverte así de magnánimo, y ese es Yo-Soy-Brahman (Lo Absoluto).

10. Solo me queda una palabra por decir. No es el producto de mi egoísmo, sino simplemente mi deber. No digo esta palabra especialmente ni para ti ni para mi bien. Es por el bien de todos: La Verdad es "Yo-Soy-Brahman" (Lo Absoluto)

PAZ, PAZ, PAZ



ELLÂM ONRU, Srî Râmana Maharshi (1879-1950), lo citaba y lo recomendaba a menudo, el texto corresponde a la versión REVISADA publicada en la web de Javier ROU "KALI YUGA"

viernes, 10 de septiembre de 2010

ELLÂM ONRU (V) ACCIÓN

ACCIÓN
1. Toda acción pertenece a Dios. Su Obra ha inscrito cada cosa en sus funciones individuales. Es por El que los seres, animados o inanimados, hacen su papel. Todas las acciones Le pertenecen.

2. Cada ser hace lo que le corresponde. ¿Qué tiene Dios que ver con esto?. Nos interesaremos por los objetos inanimados un poco mas tarde.
Nosotros somos seres sensibles; veamos en primer lugar quien es el autor de nuestras acciones. Todo el mundo desea mejorar su estado, y trabaja para ello. Pero los resultados difieren, aunque el objetivo y el trabajo sean idénticos. ¿por qué esta diferencia en los resultados?. Aquí Dios nos hace comprender que Él es el autor de la acción. Si no fuera así, todos los resultados deberían ser idénticos. Las diferencias de condición no explican nada: ¿Puede existir alguien que no quiera mejorar su situación? Cualquiera que sea su intención hacia los demás, cada individuo es ciertamente honesto en su intención hacia él mismo (por ejemplo para mejorar su situación). Eso no impide que haya diferencias de condición de unos a otros: Todas las acciones son la obra de Dios.

3. Todos los seres tienen la misma intención; sin embargo, sus esfuerzos varían de unos a otros, así como sus resultados. Habiendo dicho esto una pregunta se plantea: ¿Qué es el esfuerzo?. ¿No es solamente un concepto mental?. Todos estos conceptos tienen el mismo origen, a saber: esa intención común a todos (de mejorar la situación); entonces ¿porque ese concepto mental del esfuerzo a realizar difiere de un individuo a otro?. Aquí también, Dios nos enseña que todas las acciones Le pertenecen.

4. Estando establecido que, a pesar de la intención común, el esfuerzo varía según las capacidades individuales, se plantea la pregunta de saber que es lo que condiciona estas capacidades. El origen está en el cuerpo y en lo mental. El entorno puede también influir. Antes de hacer un esfuerzo. Se deben de tener en cuenta todos los factores. Sin embargo, no tenemos un control suficiente de esos factores, como para poder hacer coincidir exactamente el esfuerzo con la tarea a realizar: todas las acciones pertenecen a Dios.

5. Ahora, si se dice que el cuerpo, la mente y el entorno van a ajustarse progresivamente a la tarea que hay que cumplir, se reconoce implícitamente la incapacidad inicial. Esto nos lleva a admitir que todas las acciones son la obra de Dios.

6. ¿Es bueno o es malo que las personas no consigan sus objetivos?. Es ciertamente algo bueno. ¿Por qué?. La mayor parte de las personas son egoístas; juzga entonces tú mismo si su éxito es bueno para el mundo o no. Puede que entonces te preguntes ¿Por qué los esfuerzos de las personas no egoístas, no siempre tienen éxito?. Lo mas probable es que, aunque en apariencia parecen no ser egoístas, algún defecto tienen en este sentido. Esto depende del ego. Si ese supuesto no-egoísmo, engendra una sensación de superioridad sobre nuestro semejantes, Dios se encarga de frenar nuestros ardores, y de recordarnos: "también, tú eres como los demás, y soy Yo quien os gobierna". El verdadero representante de Dios está desprovisto de egoísmo y de ego. Como Dios brilla siempre en él, o, con otras palabras, como la nube del ego no está ya más ahí para ocultar a Dios, que todas sus intenciones se concretan. Es entonces un hombre de "buena voluntad" (Satya Sankalpa, literalmente: verdadera voluntad). Dios irradia directamente a través de él, en quién no hay tinieblas. Él es el único que conoce la Intención divina tal como Ella es. Dios efectúa a través de él el objetivo de Su creación. Todas las acciones son la obra de Dios.

7. A la pregunta de ¿No existe al menos una de esas personas de buena voluntad (o de verdadera voluntad)? ¿Por qué el mundo no recibe de ella todas las bendiciones?, se debe decir que hay un secreto en todo esto: los Sabios que saben que todas las acciones son la obra de Dios, se consagran a hacerlo saber a los demás: no hay bien más precioso que este conocimiento: las acciones son la obra de Dios, no la nuestra. Este conocimiento contiene en sí todas las bendiciones. Es por eso que la intención de los Sabios es el aclarar a los demás con la ayuda de su conocimiento de Dios y Sus acciones. Ellos no dicen: "¡conoce a Dios ya mismo!", sino que enseñan las vías y los medios del conocimiento, y animan a las personas a seguir el recto camino. Eso es todo. Ellos no dicen: "¡libérate ahora mismo!", puesto que el común de los mortales es incapaz de ello. Los Sabios no le ordenan a Dios que libere inmediatamente a las personas, puesto que ellos están desprovistos de ego y saben que "Dios sabe lo que tiene que hacer, y lo hace"; ¿Qué podría yo pedirle de más?. Así, ellos desean solamente hacer su deber, sin recoger sus frutos. Ellos han comprendido que solo Dios distribuye los frutos de las acciones. Observan simplemente el desarrollo de las cosas en el mundo, juegan su papel, y no sueñan nunca con recrear un mundo a su medida, lo cual no sería mas que una forma de egoísmo. La creación es exactamente como debe de ser. Todo está en orden. Todas las acciones son la obra de Dios.

8. Sabiendo que sus actos están subordinados al Poder Divino, ¿Cómo podrían ellos actuar de mala gana?. No, no pueden ni siquiera pensar en ello. Ellos harán su trabajo como un deber. Las escrituras dicen: "haz el trabajo pero no pienses en sus frutos". Por lo mismo que la cólera escapa inconscientemente al control de un hombre, incluso si está decidido a permanecer en calma, por lo mismo los Sabios con intención verdadera (Satya Sankalpa) pueden ser impactados por las injusticias aparentes del mundo, y pensar sin darse cuenta: "Dios, ¡haz que sobrevenga el bien!. Entonces, eso se producirá ciertamente, y es eso lo que explica los acontecimientos extraordinarios en el mundo. Los grandes trastornos son el resultado de un deseo oculto en la mente de un Sabio. Es la ley de la naturaleza. ¿Quién puede cambiarla?. Todas las acciones son la obra de Dios.

9. Cualquier cosa que ocurra, está en el orden natural de las cosas. Por lo tanto, es justo. Todo lo que ocurre, ocurre por Su acción. En este sentido, no es erróneo pensar que "es Él, el que hace robar al ladrón", ya que, a la hora de la condena, es también Él, el que hace sufrir al ladrón por su delito. Ni más ni menos. No debería haber hostilidad hacia el ladrón. Es así el fruto del conocimiento de que todas las acciones son la obra de Dios. Pero incluso si no hay rencor hacia el ladrón, nuestro rechazo hacia el acto de robar, permanece. Eso es también el resultado de nuestro conocimiento de que todas las acciones son la obra de Dios. ¿Cómo?. Porque al ladrón mismo no le gusta el robo: ¿se quedaría tan tranquilo si sus bienes fueran robados por otro?. No, desde luego. Nadie ignora que el bien es bueno, y el mal es malo. Es por esto que el conocimiento de que todas las acciones son la obra de Dios, es lo que puede suscitar una conducta recta en el mundo. Nuestro conocimiento se extiende más allá. Nosotros no podemos repetir mas que aquello que conocemos, y no podemos inquietarnos de aquello que sobrepasa nuestro conocimiento. Eso también es la obra de Dios.

10. Entre los frutos del conocimiento que Dios nos da, está aquel que nos enseña que todas las acciones son Su obra. Nuestra impotencia nos lleva a preguntar: ¿Dios mío, por qué actúas así?. Todas las religiones admiten este mismo estado de impotencia. Es porque los frutos de nuestros actos no corresponden a nuestros deseos, en otras palabras, porque nuestros poderes son limitados, que nosotros no podemos mas que agachar la cabeza, y constatar que todas las acciones son la obra de Dios.
Esta ley que nos gobierna, se aplica también a los objetos inanimados. Nosotros no somos más agraciados que ellos. TODO ES UNO. Aquellos que no admiten que todas las acciones son la obra de Dios, no pueden mas que reconocer sus propios límites. Incluso eso es la obra de Dios.



ELLÂM ONRU, Srî Râmana Maharshi (1879-1950), lo citaba y lo recomendaba a menudo, el texto corresponde a la versión REVISADA publicada en la web de Javier ROU "KALI YUGA"

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