1 de febrero de 1939 - 621.Pregunta un caballero de Hardwar: —Cuando me analizo a mí mismo, voy más allá del intelecto, y entonces no hay ninguna felicidad.
BHAGAVAN: El intelecto es sólo un instrumento del Sí mismo. No puede ayudarle a usted a conocer lo que es más allá de sí mismo.
D.: Lo entiendo. Pero no hay ninguna felicidad más allá de él.
BHAGAVAN: El intelecto es el instrumento con el que nosotros conocemos las cosas desconocidas. Pero usted ya es conocido, siendo el Sí mismo, el cual es, él mismo, conocimiento; así pues, usted no deviene nunca el objeto del conocimiento. El intelecto hace que usted vea cosas fuera, y no eso que es su propia fuente.
D.: (Se repite la pregunta.)
BHAGAVAN: El intelecto es útil hasta ahí; le ayuda a analizarse a usted mismo, y no va más allá. Entonces debe sumergirse en el ego y debe buscarse la fuente del ego. Si se hace eso, el ego desaparece. Permanezca como esa fuente y entonces el ego no surge.
D.: No hay ninguna felicidad en ese estado.
BHAGAVAN: «No hay ninguna felicidad» es solo un pensamiento. El Sí mismo es felicidad, pura y simple. Usted es el Sí mismo. Así pues, usted no puede ser sino felicidad; al serlo, usted no puede decir: «aquí no hay ninguna felicidad». Eso que lo dice no puede ser el Sí mismo; eso es el no-Sí mismo y debe ser desechado para realizar la felicidad del Sí mismo.
D.: ¿Cómo ha de hacerse eso?
BHAGAVAN: Vea de dónde surge el pensamiento. Es de la mente. Vea para quién funciona la mente o el intelecto. Para el ego. Sumerja el intelecto en el ego y busque la fuente del ego. El ego desaparece. «Yo sé» y «yo no sé» implican un sujeto y un objeto. Se deben a la dualidad. El Sí mismo es puro y absoluto, Uno y solo. No hay dos sí mismos de modo que uno pueda conocer al otro. ¿Qué es la dualidad entonces? Ella no puede ser el Sí mismo que es Uno y solo. Ella debe ser el no-Sí mismo. La dualidad es la característica del ego. Cuando surgen los pensamientos la dualidad está presente; sepa que ella es el ego, y busque su fuente.
El grado de ausencia de pensamientos es la medida de su progreso hacia la Realización del Sí mismo. Pero la Realización del Sí mismo no admite progreso; ella es siempre la misma. El Sí mismo permanece siempre en realización. Los obstáculos son los pensamientos. El progreso es medido por el grado de eliminación de los obstáculos para comprender que el Sí mismo está siempre realizado. Así pues, los pensamientos deben ser controlados buscando a quién surgen. Así pues, usted va a su Fuente, donde ellos no surgen.
D.: Las dudas están surgiendo siempre. De ahí mi pregunta.
M.: Una duda surge y es aclarada; surge otra y es aclarada, dando paso a otra; y así sucesivamente. Así pues, no hay ninguna posibilidad de aclarar todas las dudas. Vea a quién surgen las dudas. Vaya a su fuente y permanezca en ella. Entonces cesan de surgir. Así es como han de ser aclaradas las dudas. Atma samstham manah krtva na kinchidapi chintayet.
D.: Para eso sólo puede ayudarme la Gracia.
BHAGAVAN: La Gracia no es exterior. De hecho, su mismo deseo de Gracia se debe a la Gracia que ya está en usted.
Texto procedente de CONVERSACIONES CON BHAGAVÂN (III), estas «Conversaciones» abarcan un periodo de cuatro años (1935-1939), y fueron registradas por Sri Munagala S. Venkataramiah (actualmente, Swami Ramanananda Saraswati), un discípulo muy antiguo de Sri Ramana Maharshi.





