
No hay que renunciar a la vida cotidiana; se puede meditar y seguir cumpliendo las obligaciones mundanas, así fluirá la Energía incluso cuando estés absorto en el trabajo, pues en el mismo espíritu que meditas así manifestarás tus actividades. De este modo, tu actitud hacia las personas, los objetos y los acontecimientos cambiará gradualmente. Tus acciones se acompasarán a tus meditaciones. A lo que hay que renunciar totalmente es al egoísmo que nos liga al mundo; renunciar al falso ego es la auténtica renunciación.
Cuando se desconoce la Verdad Suprema el estudio del saber es inútil; pero cuando se realiza la Verdad Suprema, el estudio del saber ya es inútil.
Yo no soy mi cuerpo; soy más. Yo no soy mi habla, mis órganos, el oído, el olfato; eso no soy yo. La mente que piensa, tampoco soy yo. Si nada de eso soy, entonces, ¿quién soy?. La conciencia que permanece, eso soy.
No hay ni creación ni destrucción, ni destino ni voluntad libre, ni un camino ni una llegada. Ésta es la verdad definitiva.
Ramana MAHARSHI
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