miércoles, 30 de septiembre de 2009

El Nudo del Ego

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La razón de nuestro error de ver un mundo de objetos frente a nosotros es que nosotros hemos surgido como un «yo» separado, el veedor, debido a nuestra falta de atención a la vasta perfección de la Auto-Consciencia, que es nuestra Realidad.

Sadhu Om: Cuando nuestra ilimitada Existencia es confinada erróneamente por la identificación con el cuerpo limitado, nuestro propio Sí mismo aparece como el mundo y Dios, los cuales parecen ser entidades separadas de «yo», el veedor. Sin embargo, estos objetos separados aparecen solo en la visión del ego, y no en la visión del Sí mismo.

157
El falso, engañoso y auto-cegado nudo del ego, creyendo que el cuerpo es real, desea ciegamente diversas seducciones que son todas imaginadas como la azuleidad del cielo, y así se vuelve rígido.

158
Es solo la visión que está cegada al ilimitado Sí mismo, al haberse velado a sí misma como «Yo soy el cuerpo», la que aparece también como el mundo ante ella.

159
La vida del sucio ego, que toma erróneamente un cuerpo como «Yo» y como «mi lugar», es meramente una falsa imaginación vista como un sueño en el Supremo Sí mismo puro y real.

160
Este ficticio jiva, que vive como «Yo [soy el cuerpo]», es también una de las imágenes en la pantalla.

Comparar el verso 1218.
1218
Solo la pantalla, la base inmóvil, es el Brahman [o Sí mismo]. El alma, Dios y los mundos son solo las imágenes móviles en la pantalla inmóvil. [Por consiguiente] sabe que todo lo que se ve [en esa pantalla] es una ilusión [maya].

Sadhu Om: El jiva, nuestro falso ser, es una mera proyección sobre la pantalla de
nuestro verdadero Ser, el Sí mismo. En una película de cine donde se muestra la escena de una corte real, se ve al rey viendo a su corte; lo mismo que ese rey parece ser un veedor, aunque de hecho es una de las imágenes insencientes [i.e., lo visto], así también el jiva parece ser un veedor viendo el mundo, aunque de hecho es también una de las imágenes insencientes proyectada sobre la pantalla del Sí mismo.

Michael James: Los tres versos de arriba revelan que el mundo, el alma y Dios solo pueden ser vistos cuando el Brahman no es visto, pero que sin el Brahman no puede haber ningún mundo, ni alma ni Dios, y que, aunque el Brahman es así la realidad o a base sobre la cual ellos aparecen, es diferente de ellos. Por consiguiente, este verso concluye bosquejando la inferencia, «Todo lo que se ve (i.e., el mundo, el alma y Dios) es una ilusión».

Remitirse al verso 871 y nota.
871
La convicción creada por los sentidos de que la apariencia es real es una convicción errónea. Sabe que tanto los sentidos, los cuales hacen que la apariencia sea conocida, como el jiva, el conocedor de ella, son del mismo grado de realidad que la apariencia.

Sadhu Om: Puesto que el conocedor [el jiva], lo conocido [la apariencia del mundo] y el acto de conocer [el acto de percibir el mundo por medio de los cinco sentidos] forman una tríada [triputi], todos ellos son igualmente falsos. En otras palabras, puesto que el jiva que es visto y su acto de ver son ambos una parte en la apariencia del mundo, los dos son tan irreales como esa apariencia. Para ilustrar esto, supongamos que se hace una película de un rey viendo a su vez una película; cuando se proyecta esta película, ¿no son tanto el rey como su acto de ver la película, imágenes en la película?.



Textos procedentes del GURU VACHAKA KOVAI - obra de Sri MURUGANAR, [con comentarios de Sri Sadhu OM y Michael JAMES] sobre las enseñanzas de Bhagaván Sri RAMANA MAHARSHI, Ignitus ediciones.

viernes, 25 de septiembre de 2009

El Destino y la Entrega

28-6-46
Khanna: ¿Existe el destino? Si lo que está destinado a suceder, va a suceder en cualquier caso, ¿qué utilidad tiene el esfuerzo y la oración, o es preferible permanecer inactivo?

Bhagavân.: Sólo hay dos modos de vencer al destino o quedar al margen de él. Uno es investigar a quién pertenece ese destino y descubrir que el único esclavizado por el des-tino es el ego y no el Sí mismo, pero ese ego es inexistente. El otro método es aniquilar al ego por una completa entrega al Señor, realizada personalmente por medio de esta continua repetición: No yo, sino Tú, Señor. De ese modo, liquidas todo sentimiento de yo y mío, y dejas que el Señor haga lo que quiera contigo. La entrega no puede considerarse completa mientras el devoto reclame al Señor esto o aquello. La verdadera entrega es amor a Dios, sólo por amor y nada más, ni siquiera por el deseo de salvación. En otras palabras, para vencer al destino, se requiere la negación absoluta del ego, y esa negación puedes conseguirla por medio de la investigación del Sí mismo o por medio de bhakti marga.

Khanna: ¿Son oídas nuestras plegarias?

Bhagavân.: Sí, son escuchadas. Ningún pensamiento es vano. Más pronto o más tarde, cada pensamiento produce su fruto. La fuerza del pensamiento nunca se despliega en vano.


Texto procedente de DÍA A DÍA CON BHAGAVÂN, recopilador A. DEVARAJA MUDALIAR, traducción de Ernesto BALLESTEROS, Editorial ETNOS-INDICA-MAD-1995

jueves, 17 de septiembre de 2009

CINCO preguntas

12-4-46
...Por la tarde un visitante acercó a Bhagavân un papel en el que había escrito varias preguntas. Cuando llegué a la sala a eso de las 3 de la tarde, Bhagavân estaba intentando descifrarlas y volviéndose a mí, me dijo: Es un papel con preguntas.

Sobre la credulidad
Pregunta 1: ¿Cómo escapar de la credulidad? El problema es que cuando comienzo a practicar algún ideal que me han recomendado, aparecen otros que me hablan de otros ideales distintos y me siento inclinado a creerlos y a abandonar el anterior.
Bhagaván.: En efecto, nuestro gran problema es que somos demasiado crédulos. Creemos en todo menos en la realidad. Debemos librarnos de todas nuestras falsas creencias; eso es lo único que tenemos que hacer. Después, la realidad se manifestará por sí misma.

Sobre el cansancio espiritual
Pregunta 2: Siempre me dirijo a un ideal con sincero entusiasmo, pero gradualmente voy relajándome. ¿Cómo puedo evitarlo y cuál es la razón de que me suceda esto?
Bhagaván.: Igual que en cierto momento hay razón para tu entusiasmo, en otro debe haberla para tu cansancio posterior.

La elección del Guru
Pregunta 3: Hay muchos maestros espirituales que enseñan caminos diversos. ¿A quién debemos considerar el propio guru?
Bhag.: Elige el que te proporcione shanti o verdadera paz

La liberación de los deseos
Pregunta 4: ¿Qué debemos hacer para libramos de los deseos, satisfacerlos o intentar suprimirlos?
Bhagaván.: Si el deseo pudiera eliminarse satisfaciéndolo, no sería perjudicial hacerlo. Pero los deseos, generalmente, no se erradican con su satisfacción. Pretender desarraigarnos de este modo es como intentar apagar el fuego con alcohol. Pero la represión forzada tampoco es un remedio adecuado, puesto que tal represión está condenada más pronto o más tarde a rebrotar de nuevo con más fuerza e imprevisibles consecuencias. El camino correcto para extirpar los deseos es descubrir quién siente esos deseos, de dónde brotan. Cuando eso se descubre, el deseo se desarraiga por completo y no vuelve a surgir nunca más. Los pequeños deseos, como el deseo de comer, beber o dormir y atender a las necesidades naturales, aunque pueden calificarse de deseos, deben ser satisfechos sin recelos. No generan tendencias mentales que requieran nuevos nacimientos. Esas actividades son necesarias para seguir con vida y no suelen producir vasanas o tendencias mentales. Por consiguiente, podemos tomar como regla general que no es perjudicial satisfacer un deseo cuando esa satisfacción no nos conduce a otros deseos por medio de vasanas mentales.

El significado de OM
Pregunta 5: ¿Cuál es el significado de OM?
Bhag.: OM es todo lo que existe, otro nombre de Brahman.

Texto procedente de DÍA A DÍA CON BHAGAVÂN, recopilador A. DEVARAJA MUDALIAR, traducción de Ernesto BALLESTEROS, Editorial ETNOS-INDICA-MAD-1995

jueves, 10 de septiembre de 2009

La realización del Sí mismo o autorrealización

22-3-46
La noche pasada, llegaron al ashramam Mr. Bose, su madre Lady C. V. Ramam y el Suâmi Sambuddhananda, de la Misión Ramakrishna de Bombay.

El Suâmi citó un verso de la Bhagavad Gitâ que dice que uno entre mil alcanza y comprende realmente el tattva o lo real.

Bhagavân quedó silencioso durante unos minutos.

Como el suâmi esperaba una respuesta, algunos de nosotros le dijimos con ánimo de ayudarlo: ¿Cuál es tu pregunta? ¿Qué respuesta esperas? El Dr. Masalavala comentó incluso: ¿Hay algún motivo detrás de tu curiosidad? En respuesta de nuestras dudas, el suâmi dijo: Creo que nuestro Bhagavân ha alcanzado la realización del Sí mismo. Tales seres dominan por completo las Upanishads. Quiero oír de sus propios labios su experiencia de realización del Sí mismo. ¿Por qué me interrumpís y distraéis de mi propósito?

Al oír esto, Bhagavân dijo: Dices que crees que he alcanzado la realización del Sí mismo, Me gustaría saber qué es lo que entiendes por realización del Sí mismo. ¿Qué idea tienes en tu mente sobre ella?

El Suâmi no parecía muy complacido con esta pregunta, pero después de pensarlo un poco, contestó: Entiendo que es cuando el âtman se hunde en el Paramâtmam.

Bhagavân dijo entonces: No sabemos nada del Paramâtman o alma universal y cosas semejantes. Lo único que sabemos es que existimos. Nadie duda que exista, aunque pueda dudar incluso de la existencia de Dios. Por tanto, lo único que se necesita es descubrir la verdad o fuente de uno mismo.

El Suâmi dijo: Bhagavân dice habitualmente «Conócete a ti mismo».


Bhagavân respondió: Ni siquiera eso es correcto. Porque si intentamos conocer el Sí mismo, debería haber dos seres, uno que conoce y otro conocido, además del proceso de conocimiento. El estado que nosotros llamamos realización es simplemente ser uno mismo, no conocer nada ni convertirse en nada. Cuando uno ha realizado el Sí mismo, es lo que es y lo que siempre ha sido, pero ese estado no puede ser descrito. Sólo puede ser. Hablamos de realización del Sí mismo a falta de otro término mas adecuado, por supuesto. ¿Cómo puede realizarse o hacerse real lo que siempre es real y nunca ha dejado de serlo? Lo que hacemos habitualmente es realizar o considerar real lo que es irreal. Ésta es la costumbre que tenemos que dominar. Todas las sadhanas (1) de todos los sistemas de pensamiento pretenden conseguir el mismo fin. Cuando dejamos de considerar lo irreal como real, lo que queda es solamente la realidad y nosotros somos eso.

El Suâmi replicó: Esta exposición es muy adecuada con respecto al Advaita. Pero hay otras escuelas que no insisten en la desaparición de la triputi(1) como condición de la realización del Sí mismo. Hay escuelas que creen en la existencia de dos o incluso tres realidades eternas. Por ejemplo los bhakta. El que practica bhakti debe creer que hay un Dios a quien amar.

Bhagavan dijo: ¿Quién niega que debe haber un Dios separado para que lo adoren (bhakti) los que lo necesitan? Por medio de esa bhakti ellos se desarrollan a sí mismos y llegan a sentir que lo único que existe es Dios, y que él, el adorador o bhakta, no cuenta para nada. Llegan a ese estado cuando dicen: No yo, sino Tú. No mi voluntad, sino la Tuya. Cuando se alcanza ese estado que se conoce en el bhakti marga como la completa entrega, descubrimos que la desaparición del ego es la aparición del Sí mismo. No necesitamos discutir sobre si hay dos o más realidades o sólo hay una. En la escuela de los dvaitas (3) o en el bhakti marga también se prescribe la completa entrega. Haz eso primero y luego puedes ver si sólo existe un Sí mismo o hay dos o tres. Se diga lo que se diga en razón de la diferente preparación de los distintos hombres, lo cierto es que el estado de realización del Sí mismo está más allá de los factores de conocimiento (triputi)(2). El Sí mismo no es algo de lo que se pueda predicar jñana o ajñana (4) porque está más allá del conocimiento y de la ignorancia. El Sí mismo es el Sí mismo; eso es todo lo que puede decirse de Él.

El Suâmi todavía preguntó si un jñani, después de haber alcanzado la realización del Sí mismo, puede continuar viviendo en su cuerpo, con estas palabras: Se dice que el impacto de la realización del Sí mismo es tan poderoso que los cuerpos débiles no pueden soportarlo más de veintiún días.

Bhagavân dijo al efecto: ¿Cuál es tu idea del jñani? ¿Es un cuerpo o una cosa diferente? Si es algo distinto al cuerpo, ¿cómo puede ser afectado por el cuerpo? Los libros nos muestran diferentes clases de mukti, hablan del videha mukti y del jivan mukti (5). En la sadhana (1) puede haber diferentes niveles pero en la realización no hay grados.

El suâmi preguntó entonces: ¿Cuál es el mejor medio para la realización del Sí mismo?

Bhagavân.: La experiencia autoevidente y permanente para todos nosotros es «Yo soy», nada hay tan evidente como «Yo soy». Lo que la gente considera evidente, es decir, la experiencia que nos proporcionan los sentidos, está lejos de ser autoevidente. Sólo el Sí mismo es autoevidente. Pratyaksha (6) es otro nombre del Sí mismo. Por consiguiente, hacer un análisis del Sí mismo y ser Yo es lo único que hay que hacer. «Yo soy» es la realidad. Yo soy esto o aquello es irreal. «Yo soy» es la verdad, otro nombre del Sí mismo. «Yo soy Dios» tampoco es cierto.

El Suâmi dijo a continuación: Las mismas Upanishads dicen «Yo soy Brahman».

Bhagavân contestó: Ese texto no debe comprenderse así. Eso sólo es un instrumento. Brahman existe, es solamente Yo, y no «Yo soy Brahman». No debe suponerse que ese texto aconseja al hombre pensar «Yo soy Brahman». ¿Puede estar un hombre pensando siempre «soy un hombre, soy un hombre»? Ya sabe que lo es y a no ser que se le plantee una duda de que es un árbol o un animal, no tiene que asegurar, «soy un hombre». Del mismo modo el Sí mismo es el Sí mismo. Brahman existe como «Yo soy» en todas las cosas y en todos los seres.

El Swami insistió: El bhakta o adorador necesita un Dios a quien poder adorar. ¿Debemos pensar que lo único que hay es el Sí mismo, y no un adorador y un ser adorado?

Bhagavân: Por supuesto. Dios se necesita para la sadhana (7) . Pero el objetivo final de la sadhana incluso en el bhakti marga, sólo se alcanza después de la entrega suprema. ¿Qué significa esto, sino la completa disolución del ego que manifiesta el Sí mismo como siempre ha sido? Sea el que fuere el camino que elijamos, el Yo es ineludible, el Yo que realiza el nishkama karma (8) , el Yo que se esfuerza por unirse al Señor del que cree estar separado, el Yo que cree que se ha apartado de su naturaleza real, y cosas por el estilo. La fuente de ese Yo es lo que debe descubrirse. Después, todas las dudas se resuelven por completo. Aunque la Gitâ aprueba todos los caminos, afirma que el jñani es el mejor karma yogui, el mejor devoto o bhakta, el mejor yogui, etc...

El Swami insistió todavía: Es correcto decir que lo mejor que podemos hacer es indagar en el Sí mismo, pero en la práctica creemos que para la mayoría de la gente es necesario adorar a Dios.

Bhagavân: Dios es necesario para la mayoría de la gente, por supuesto. Pueden seguir con él hasta que descubran que ellos no son diferentes a Dios mismo.

Suâmi: Algunos sadhakas, incluso sinceros, se sienten defraudados y pierden la fe en Dios. ¿Cómo se puede restaurar esa fe? ¿Qué podemos hacer por ellos?

Bhagavân: Si uno no puede creer en Dios, no tiene importancia. Supongo que creerá en sí mismo, en su propia existencia. Dejémosle encontrar la fuente de la que ha venido.

Swami: Un hombre así pensará que la única fuente de la que ha brotado son sus padres.

Bhagavân: Si has comenzado diciéndome que ya es un sadhaka, no puede ser tan ignorante.


NOTAS
1/ Lit. prácticas.
2/ Lit. los tres factores de conocimiento, el sujeto, el objeto y la acción de conocer.
3/ Lit. los que creen en dos realidades eternas.
4/ Lit. el conocimiento o el no conocimiento.
5/ Dos tipos de liberados, en vida (jivan) y después de la muerte (videha).
6/ Lit. conocimiento evidente.
7/ Es decir, para el esfuerzo o practica espiritual.
8/ Lit. acción realizada sin un motivo u objetivo determinado, como explica la Gitâ.



Texto procedente de DÍA A DÍA CON BHAGAVÂN, recopilador A. DEVARAJA MUDALIAR, traducción de Ernesto BALLESTEROS, Editorial ETNOS-INDICA-MAD-1995

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Las SESIONES son todos los JUEVES de 19,45 a 21,45 horas, si bien podría variar el día de forma circunstancial