miércoles, 25 de noviembre de 2009

La obtención de la Paz y la Felicidad

D. ¿Cómo puedo obtener paz? No me parece obtenerla a través de la auto-indagación (VICHARA).

Sri BHAGAVAN: La paz es su estado natural. Es la mente lo que obstruye el estado natural. Su VICHARA se ha hecho solo en la mente. Investigue qué es la mente, y ella desaparecerá. No hay ninguna cosa tal como la mente aparte del pensamiento. Sin embargo, debido a la emergencia del pensamiento, supone algo desde lo que el pensamiento comienza y llama a eso la mente. Cuando prueba a ver qué es, encuentra que realmente no hay ninguna cosa tal como la mente. Cuando la mente se ha desvanecido así, realiza la paz eterna.

D. A través de la poesía, la música, el japa, el bhajan, etc., uno experimenta a veces una sensación verdadera de la unidad de todo. ¿Es esa sensación de profunda felicidad apacible lo mismo que la entrada en el corazón de la que habla Bhagavan? ¿Llevará la práctica de ello a un SAMADHI más profundo y así finalmente a una visión plena de lo real?

Sri BHAGAVAN: Hay felicidad cuando a la mente se le presentan cosas agradables. Es la felicidad inherente al sí mismo y no hay ninguna otra. No es ajena ni lejana. Se está sumergiendo en el SÍ MISMO en esas ocasiones que considera placenteras; en ese sumergirse resulta de ello una Bienaventuranza que existe por si sola. Pero la asociación de ideas es responsable de la mezcla de esa felicidad con otras cosas o acontecimientos, mientras que de hecho, esa felicidad está dentro de usted. En esas ocasiones se está hundiendo en el SÍ MISMO, aunque inconscientemente. Si lo hace conscientemente, con la convicción que proviene de la experiencia de que usted es idéntico a la felicidad, la cual es ciertamente el SÍ MISMO, la única REALIDAD, usted lo llama realización. Quiero que usted se sumerja conscientemente en el SÍ MISMO, es decir, en el CORAZÓN.


Texto procedente del EVANGELIO de RAMANA MAHARSHI

viernes, 20 de noviembre de 2009

La Grandeza de la Realidad

(Unmai Matchi Tiran)

980
Existencia [literalmente, ser eso que existe] es la naturaleza de Sí mismo. Todas las otras cosas que no sean ese uno [el Sí mismo] son una multitud de falsas imaginaciones [kalpanas] y no pueden existir [realmente]. Todas ellas salen del Sí mismo, pero éste [el Sí mismo] no sale nunca [i.e., no deviene nunca no-existente].

Sadhu Om: Aquí la palabra «existencia» [uladadal] denota nuestra verdadera existencia-consciencia [la sensación de nuestro ser] que está exenta de cuerpo y mente. Aunque la mente, el cuerpo y el mundo, siendo irreales, desaparecen durante el sueño profundo, la muerte y la disolución, solo nosotros [el Sí mismo o el Brahman] somos eso que brilla como la indestructible existencia-consciencia.

981
El [Sí mismo] que existe como la forma de consciencia, no deviene no-existente. Si uno permanece exento de otros conocimientos, [es decir] si las imaginaciones engañosas, irreales y duales [sobreimpuestas] sobre la consciencia son eliminadas, para el que existe [así] como [mera] consciencia no hay ninguna destrucción.

Sadhu Om: Solo aquellas cosas que son conocidas por la mente como objetos están sujetas a ser destruidas, mientras que nosotros, que somos existencia-consciencia, no podemos ser destruidos nunca. Puesto que la pura consciencia «Yo soy» brilla incluso después de que el ego, el conocedor de los objetos, ha sido destruido, no puede haber nunca destrucción para nosotros.

982
El Sí mismo, el Pleno [paripurnam], parece como si fuera completamente no-existente [sunya] a aquellos que tienen pramada [no-atención al Sí mismo], la cual mata al Sí mismo [y la cual viene a la existencia] cuando el «yo» surge [aunque sea solo] un poco debido a la sobreimposición [de los adjuntos o upadhis] sobre el propio supremo Sí mismo de uno, que es la suprema Realidad.

Michael James: Pramada o no-atención al Sí mismo, al propio ser de uno, viene a la existencia solo cuando surge el ego, la irreal sensación «yo soy fulanito», debido a la sobreimposición del adjunto [upadhi] «fulanito» sobre la pura consciencia «Yo soy». Puesto que la sobreimposición de este adjunto vela la verdadera naturaleza del Sí mismo, el puro «Yo soy», y la hace aparecer como si fuera no-existente, se dice que pramada mata al Sí mismo.

Sri Muruganar: Puesto que solo el pensamiento «yo» es el ego, cuando surge [aunque sea solo] un poco, la esclavitud viene a la existencia debido a la sensación «Yo soy el cuerpo» [dehatma-buddhi], y, por consiguiente, nace la ignorancia [ajñana] conocida como pramada, que es una caída de [la permanencia como] el Sí mismo. Sabe que en verdad solo éste es el pecado de matar al Brahman [brahma-hatja dosha]. Para aquellos jivas esclavizados que están así bajo el dominio de pramada, el Pleno parece ser un estado que no puede ser conocido, y [así] parece como si fuera no-existente [sunya].

983
El que se conoce a sí mismo como el grande, el estado real [de Sí mismo], en lugar de conocerse erróneamente a sí mismo como el que ve objetos fuera, obtiene el estado de plenitud de paz, habiendo perdido por medio de [la adecuada discriminación] el deseo de todos los óctuples siddhis.

Sadhu Om: Este verso también puede leerse junto con los versos del 645 *y siguientes* en el capítulo «El Corte de la Atención Objetiva».
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645
La verdadera intención de las escrituras al decir «Conoce la verdad de ti mismo», no es nada sino hacer que uno abandone la atención objetiva, el falso conocimiento. ¿Por qué? Porque la verdad de uno mismo brilla siempre en cada uno como «Yo soy», lo mismo que el sol.

646
El Sí mismo, el brillo de la Gracia, que no se revela cuando es buscado por la mente, la cual es meramente una atención objetiva [es decir, una atención hacia la segunda y tercera personas], se revela cuando esa atención objetiva [la mente] cesa de funcionar. «Cuando yo la miro, la recién cesada solo mira hacia el suelo, pero cuando no la miro, ella me mira amorosamente y sonríe tiernamente dentro con alegría».
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Sadhu Om: Solo aquellas personas que están engañadas pensando que los objetos existen fuera y son reales, consideran que los óctuples poderes ocultos [ashta-siddhis] son maravillosos y dignos de ser obtenidos. Pero el que se conoce a sí mismo como el Sí mismo, la existencia-consciencia, y que con ello ha abandonado el conocimiento objetivo, comprende la inutilidad e irrealidad de todos los siddhis, y, por consiguiente, los rechaza como triviales y permanece en la felicidad de Sí mismo, la única realidad.

984
El Poderoso que [siempre] se adhiere a la realidad nunca tiene miedo, debido al engaño mental, de nada.

Sadhu Om: Una sensación de miedo solo puede surgir en uno mientras uno está engañado pensando que existe realmente algo distinto de uno mismo. Pero el Héroe que ha obtenido la fuerza de la Auto-permanencia [nishta-bala] tiene la firme e inquebrantable experiencia de que solo existe Él, la realidad. Por consiguiente, puesto que ninguna otra cosa existe en Su perspectiva, ni el miedo ni la confusión pueden surgir para Él.


Textos procedentes del GURU VACHAKA KOVAI - obra de Sri MURUGANAR, [con comentarios de Sri Sadhu OM y Michael JAMES] sobre las enseñanzas de Bhagaván Sri RAMANA MAHARSHI, Ignitus ediciones, Traducción de Pedro RODEA.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Usted no es un objeto de conocimiento

1 de febrero de 1939 - 621.
Pregunta un caballero de Hardwar: —Cuando me analizo a mí mismo, voy más allá del intelecto, y entonces no hay ninguna felicidad.
BHAGAVAN: El intelecto es sólo un instrumento del Sí mismo. No puede ayudarle a usted a conocer lo que es más allá de sí mismo.

D.: Lo entiendo. Pero no hay ninguna felicidad más allá de él.
BHAGAVAN: El intelecto es el instrumento con el que nosotros conocemos las cosas desconocidas. Pero usted ya es conocido, siendo el Sí mismo, el cual es, él mismo, conocimiento; así pues, usted no deviene nunca el objeto del conocimiento. El intelecto hace que usted vea cosas fuera, y no eso que es su propia fuente.

D.: (Se repite la pregunta.)
BHAGAVAN: El intelecto es útil hasta ahí; le ayuda a analizarse a usted mismo, y no va más allá. Entonces debe sumergirse en el ego y debe buscarse la fuente del ego. Si se hace eso, el ego desaparece. Permanezca como esa fuente y entonces el ego no surge.

D.: No hay ninguna felicidad en ese estado.
BHAGAVAN: «No hay ninguna felicidad» es solo un pensamiento. El Sí mismo es felicidad, pura y simple. Usted es el Sí mismo. Así pues, usted no puede ser sino felicidad; al serlo, usted no puede decir: «aquí no hay ninguna felicidad». Eso que lo dice no puede ser el Sí mismo; eso es el no-Sí mismo y debe ser desechado para realizar la felicidad del Sí mismo.

D.: ¿Cómo ha de hacerse eso?
BHAGAVAN: Vea de dónde surge el pensamiento. Es de la mente. Vea para quién funciona la mente o el intelecto. Para el ego. Sumerja el intelecto en el ego y busque la fuente del ego. El ego desaparece. «Yo sé» y «yo no sé» implican un sujeto y un objeto. Se deben a la dualidad. El Sí mismo es puro y absoluto, Uno y solo. No hay dos sí mismos de modo que uno pueda conocer al otro. ¿Qué es la dualidad entonces? Ella no puede ser el Sí mismo que es Uno y solo. Ella debe ser el no-Sí mismo. La dualidad es la característica del ego. Cuando surgen los pensamientos la dualidad está presente; sepa que ella es el ego, y busque su fuente.
El grado de ausencia de pensamientos es la medida de su progreso hacia la Realización del Sí mismo. Pero la Realización del Sí mismo no admite progreso; ella es siempre la misma. El Sí mismo permanece siempre en realización. Los obstáculos son los pensamientos. El progreso es medido por el grado de eliminación de los obstáculos para comprender que el Sí mismo está siempre realizado. Así pues, los pensamientos deben ser controlados buscando a quién surgen. Así pues, usted va a su Fuente, donde ellos no surgen.

D.: Las dudas están surgiendo siempre. De ahí mi pregunta.
M.: Una duda surge y es aclarada; surge otra y es aclarada, dando paso a otra; y así sucesivamente. Así pues, no hay ninguna posibilidad de aclarar todas las dudas. Vea a quién surgen las dudas. Vaya a su fuente y permanezca en ella. Entonces cesan de surgir. Así es como han de ser aclaradas las dudas. Atma samstham manah krtva na kinchidapi chintayet.

D.: Para eso sólo puede ayudarme la Gracia.
BHAGAVAN: La Gracia no es exterior. De hecho, su mismo deseo de Gracia se debe a la Gracia que ya está en usted.


Texto procedente de CONVERSACIONES CON BHAGAVÂN (III), estas «Conversaciones» abarcan un periodo de cuatro años (1935-1939), y fueron registradas por Sri Munagala S. Venkataramiah (actualmente, Swami Ramanananda Saraswati), un discípulo muy antiguo de Sri Ramana Maharshi.

viernes, 6 de noviembre de 2009

La sabiduría del silencio eterno

Habla simplemente solo cuando sea necesario. Piensa lo que vas a decir antes de abrir la boca. Sé breve y preciso ya que cada vez que dejas salir una palabra por la boca, dejas salir al mismo tiempo una parte de tu chi. De esta manera aprenderás a desarrollar el arte de hablar sin perder energía.

Nunca hagas promesas que no puedas cumplir. No te quejes y no utilices en tu vocabulario palabras inadecuadas y que proyecten imágenes negativas, porque se reproducirá alrededor de ti todo aquello que has “fabricado” con tus palabras cargadas de chi.

Si no tienes que exponer nada bueno, verdadero y útil, es mejor quedarse callado y no decir nada. Aprende a ser como un espejo, escucha y refleja la energía. El universo es el mejor ejemplo de un espejo que la naturaleza nos ha dado, porque el universo mismo acepta sin condiciones nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras palabras, nuestras acciones y nos envía el reflejo de nuestra propia energía bajo la forma de las diferentes circunstancias que se presentan en nuestra vida.

Si te identificas con el éxito, tendrás éxitos y si lo haces con el fracaso, tendrás igualmente fracasos. Así podemos observar que las circunstancias en las que vivimos son simplemente manifestaciones externas del contenido de nuestra habladuría interna.

Aprende a ser como el universo, escuchando y reflejando la energía, sin emociones densas y sin prejuicios, siendo como un espejo sin emociones, aprendes a hablar de otra manera. Con la mente tranquila, silenciosa, sin permitirle que imponga sus propias opiniones y evitando que tenga reacciones emocionales excesivas, permite simplemente que una comunicación sincera y fluida se produzca.

No te des mucha importancia, sé humilde pues cuanto más te muestres superior, inteligente y prepotente, te vuelves más prisionero de tu propia imagen, viviendo en un mundo ilusorio y lleno de tensión.

Sé discreto y preserva tu intimidad, de esta manera te liberas de la opinión de los otros y llevarás una vida tranquila, volviéndote invisible, misterioso, indefinible e insondable como el Tao.

No compitas con los demás, vuélvete como la tierra que nos nutre y que nos da lo que necesitamos. Ayuda a los demás a percibir sus propias cualidades, sus virtudes y a brillar. El espíritu competitivo hace que crezca el ego, creando inevitablemente crisis y problemas. Ten confianza en ti mismo y preserva tu paz interna, evitando entrar en la provocación o en las intrigas ajenas.

No te comprometas fácilmente. Si actúas de manera precipitada y sin tomar consciencia profunda de la situación, te crearás conflictos. La gente no tiene confianza de aquellos que dicen Sí muy fácilmente, pues saben que esa promesa no es firme y carece de valor. Entra en contacto con tú silencio interior, para considerar todo aquello que se pueda presentar, y tan solo después toma tu decisión. Así desarrollarás confianza en ti mismo y sabiduría. Si realmente hay algo que no sabes o para lo que no tienes una respuesta adecuada, acéptalo. El hecho de no saber es muy incómodo para el ego, porque le gusta saber todo, siempre quiere tener razón y siempre procurará dar su opinión, de forma muy personal. En realidad el ego no sabe nada, simplemente aparenta saber.

Evita el hecho de juzgar y de criticar, el Tao es imparcial y sin juicios, no critica a la gente, tiene una compasión infinita y no conoce la dualidad. Cada vez que emites un juicio sobre alguien, lo único que haces es expresar tu opinión personal, esto es una pérdida de energía, y tan solo constituye “puro ruido”. Juzgar es una manera de esconder tus propias debilidades. El sabio tolera todo y no dirá jamás ni una sola palabra.

Recuerda que todo lo que te molesta de los demás, es tan solo una proyección de aquello que todavía no has resuelto en ti mismo. Deja que cada cual resuelva sus propios conflictos y concentra tu atención y tu energía en tu propia vida.

Ocúpate de ti mismo, y no te defiendas. Cuando tratas de defenderte en realidad estás dándole demasiada importancia a las palabras de los otros y le otorgas un mayor énfasis a su agresión. Si aceptas no defenderte, estás mostrando que las opiniones de los demás no te afectan, que son simplemente opiniones y que no necesitas convencerles de nada para ser feliz.

Tu silencio interno te vuelve impasible. Haz regularmente un ayuno de la palabra, para reeducar al ego que tiene la mala costumbre de hablar todo el tiempo. Practica el arte del silencio. Busca un día a la semana en el que te abstengas de hablar. O por lo menos, trata de no hacerlo por algunas horas al día según lo que te permita tú calendario/ horario personal. Este es un excelente ejercicio para conocer y aprender el universo del Tao ilimitado, en vez de tratar de explicar con palabras qué es el Tao. Progresivamente desarrollarás el arte de hablar sin hablar y tu verdadera naturaleza interna (la Vacuidad del Vacío) reemplazará a tu personalidad artificial, dejando aparecer la luz de tu corazón (tú SER Esencial) y con él el poder de la sabiduría silenciosa. Gracias a este poder, atraerás hacia ti la fuerza necesaria para darte cuenta que NO necesitas realizarte o liberarte, pues ya lo estas, siempre lo estuviste y nunca dejaras de estarlo. Pero hay que tener cuidado de que el ego no se entrometa, se ponga en su lugar. El poder se revela cuando el ego se queda tranquilo y apagado, en segundo plano. Si por el contrario tu ego, te domina y se impone, abusando de su pretendido poder, éste se convertirá en una especie de veneno, y de esta manera ejercerá sobre ti su tiránico control, contaminándote progresivamente.

Quédate en silencio, y cultiva tu propio poder interno. Respeta la vida de los demás y de todo lo que existe sobre la faz de la tierra. No trates de forzar, manipular o controlar a los otros.

Conviértete en tu propio maestro y deja que los demás sean lo que son, o lo que tengan la capacidad de ser. Dicho de otra manera, vive siguiendo la vía sagrada del Tao.


Lecciones de Sabiduría Perenne de un texto ANÓNIMO/ perteneciente al Taoísmo CHINO

jueves, 5 de noviembre de 2009

¿Quién soy yo?

1. ¿Quién soy yo?

BHAGAVAN: Yo no soy el cuerpo grosero que está compuesto de los siete humores (dhatus); yo no soy las cinco facultades de sensación, a saber, los sentidos del oído, el tacto, la vista, el gusto, y el olfato, que aprehenden sus objetos respectivos, a saber, el sonido, la textura, el color, el sabor, y el olor; yo no soy las cinco facultades de acción, a saber, las facultades del habla, la locomoción, la aprehensión, la excreción, y la procreación, que tienen como funciones respectivas, hablar, moverse, agarrar, excretar, y gozar; yo no soy los cinco soplos vitales, prana, etc., que desempeñan respectivamente las cinco funciones de inhalar, etc.; yo no soy siquiera la mente que piensa; yo no soy tampoco la nesciencia, que solo está dotada de las impresiones residuales de los objetos, y en la cual no hay ningún objeto ni ningún funcionamiento.

2. Si yo no soy ninguno de estos, entonces ¿quién soy yo?

BHAGAVAN: Después de negar todo lo mencionado arriba como «esto no», «esto no», sólo ese Conocimiento que queda —sólo eso yo soy.

3. ¿Cuál es la naturaleza del Conocimiento?

BHAGAVAN: La naturaleza del Conocimiento es SAT CHIT ANANDA (existencia-consciencia-felicidad).

Texto procedente de ¿Quién Soy Yo? (Nan Yar?) de Sri BHAGAVAN RAMANA MAHARSHI

SESIONES de INTROSPECCIÓN

Las SESIONES son todos los JUEVES de 19,45 a 21,45 horas, si bien podría variar el día de forma circunstancial